sábado, 5 de julio de 2008

A casi un año de mi graduación

¡Cómo vuela el tiempo! Hace ya casi un año que me gradué de bachiller (la fecha exacta del acto no la recuerdo...creo que fue el 25 o 26 de julio). Aclaro que este post no es para contar lo linda y bella que me pareció mi etapa de estudiante de colegio (porque no me pareció), es para narrar los acontecimientos de los días previos a la graduación.

El quinto y último año fue el más fastidioso porque era el año en que podíamos aplicar para las Universidades y estaba la presión por quedar en alguna carrera en la universidad que fuera (aunque todo el mundo quería la UCV). Pero este cuento ya lo conté aquí: http://reflexionesdeunamenteociosa.blogspot.com/2007/11/eligiendo-una-carrera.html
Sobre eso debo añadir que muchos de los que juraron y gritaron a los cuatro vientos que habían salido buenísimo en la prueba interna de la UCV (Universidad Central de Venezuela), están ahora en la Universidad Santa María (que no goza de buena fama en lo más mínimo).
Volviendo al punto, en quinto año había que hacer una tesis que si no presentabas no te graduabas. Mi tesis la hice con dos personas más (que todavía son mis más queridos amigos) y el tema era, básicamente "Las parafilias en los adolescentes" (el que quiera saber más sobre este tema puede dirigirse a http://reflexionesdeunamenteociosa.blogspot.com/2007/11/brilla-como-una-princesa-el-otro-lado.html donde expongo el tema de las parafilias relacionado con las princesas de Disney). La tesis salió bien, pero una vieja, sucia, estúpida, bruta, grosera, y vengativa, que formaba parte de nuestro jurado, tuvo un pequeño problema con un miembro de mi equipo y nos jodió la paciencia por bastante tiempo. Fue una tortura mental muy grave y por eso, todavía hoy, espero que le caiga un junque y la estripe contra sus propias heces.

Después de la tesis vinieron las vacaciones y con ellas la fecha del acto de graduación y con esto vino otra noticia...¡Yo tenía que dar el discurso en el acto! ¡Yo! A mí que no me importa nada, a mí que no me gusta mentir, a mí que solo quería mi título e irme ¡A mí! y todo porque yo era la nerd del salón. Sí, soy nerd a mucha honra, no uso lentes/gafas/anteojos, mis dientes no tienen ortodoncia (aunque debería ponerme porque mis dientes de abajo están bien chuecos), mis pantalones no me llegan a los hombros y sí, me hago la pendeja (me encanta). La idea del colegio fue: "Alguien tiene que dar el discurso...busca a la nerd" y sí, salí yo. Mi reacción fue "¡Coño de la madre! ¿Por qué a mí? m$%&·"!=( sean hijos de la gran puta =&%·$" y demás groserías que no repetiré.
Mi problema era ¿Qué le voy a decir a esa gente cuyo futuro no me interesa y que realmente la mayoría son unos borrachos? y también me aterraba el hecho de levantarme a decir eso en medio del acto, cualquier cosa podría pasar: me caería, el micrófono sonaría mal, etc. No quería hacerlo, no, no y no...(y estoy segura que la mayoría de mis compañeros no querían que lo dijera yo...por pura envidia). Le comuniqué mi decisión al director del colegio y me dijo "Bueno, está bien, si no lo haces tú le diremos al segundo mejor de la clase" En ese momento me dije "¡Joder, no! ¡No acepto que lo haga el segundo ni el tercero ni nadie!...Esto lo tendré que decir yo ¡mierda!" Y así fue como decidí aceptar, gracias a mi egoísmo que siempre ha estado presente y espero que permanezca conmigo mucho tiempo (olvidé agradecerle a él el día del discurso).

Un día antes del acto de graduación tuvimos que ir a misa (porque era un colegio luterano...¡hay que ver dónde fui a parar!) y la persona que era la segunda mejor (me caía bien cuando estaba de buenas, pero cuando se ponía estúpida era de lo peor) me dijo algo como que: "Mi abuela me preguntó que por qué yo no iba a dar el discurso y le dije que es porque tú eres la mejor, pero le dio lástima que no fuera yo. Me imagino que te estarás preguntando qué le vas a decir a toda esta gente" (a pesar de lo que parece, no lo dijo con un tono chocante) Yo sonreí y no recuerdo qué coño le respondí, pero me sentí tan feliz por ese comentario y quise decirle: "Sí, querida, el discurso lo voy a dar yo. No porque quiera, ni porque me encante la idea, sino porque no soportaría el hecho de ver a otro haciendo lo que yo tengo que hacer, así a ustedes no le guste"

Otra anécdota fue que un día que nos reunimos para ensayar la graduación, una de las madres de una compañera ( y su hija) me llamaron aparte. La hija me dijo en su tonito de "estoy tratando de ser amable, gracias" que ella quería dar el discurso, pero que le alegraba que lo dijera yo. Luego la madre me dijo algo así: "...me encanta que des el discurso, pero te agradezco que nombres a mi hija porque ella realmente le quiere agradecer a los profesores".
Sobra decir que no la nombré. Si ella quería agradecerle a los profesores, pues que les regalara unas tarjetas. Si la iba a nombrar a ella pues entonces también tenía que nombrar a todos lo demás y me imagino que podría tomarme la libertad de nombrar a mis perros y decir lo mucho que los quiero. Todavía hoy me pregunto ¿qué coño estaría pensando la madre de esta caraja?

El bendito discurso lo escribí con ayuda de un familiar y ya. Lo leí y practiqué cinco mil veces, porque mi problema es que leo y expongo las cosas muy rápido.
Llegó el día del acto, dije lo que tenía que decir, la gente aplaudió, salimos del acto, el papá de un compañero, no muy unido a mí, me felicitó...

Fin de la historia.

Me da una risa recordar estas cosas...y lo mejor de todo es que en todo este año no he extrañado a ese colegio ni por un solo día, ni siquiera en mis días más feos.

SE ACABÓ

5 comentarios:

Vizarro Man dijo...

bueno las graduaciones siempre son una historia para el recuerdo, menos mal que tienes gratos y comicos recuerdos, animo!!

A.- dijo...

Sí, es verdad, siempre serán un buen tema para recordar y la verdad que ahora que lo pienso todo lo ocurrido resulta ser muy gracioso!!

Saludos!

5...mentarios dijo...

y k dijiste en el discurso kiero saber...................

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Yo pienso, y te aseguro que no es un cliché, que las situaciones adversas hacen que uno, crezca, se temple, madure.. son necesarias, no son agradables, pero hacen bien. Con el tiempo uno se da cuenta de esto. Sólo una cosa quiero decirte, porque te aprecio, no permitas que la gente malvada o con malas intenciones, forme una dura costra en tu exterior... Porque entonces las personas dulces y bondadosas que se acerquen a ti, se encontraran con una "pared de granito" que no merecen...

A.- dijo...

Hola!!
5...mentarios: no recuerdo mucho de lo que dije, pero básicamente le agradecí a los profesores y al colegio y todo lo clásico, aunque hubo una parte dedicada a una compañera que había fallecido, y creo que eso último fue lo mejor de lo que dije, porque realmente la apreciabamos mucho y su muerte significó una pena muy grande para todos.

Clara: tienes toda la razón. Admito que me comporto de esa manera y la verdad que a veces lo hago y no me doy cuenta, pero estoy tratando de mejorar en ese aspecto. Este año he tenido la oportunidad de conocer a varias personas, que como tu dices, son dulces y bondadosas, y he aprendido mucho de ellas y a la vez creo que he mejorado mi comportamiento y sobre todo, mi manera de juzgar a otros ha cambiado.

Saludos!

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