jueves, 11 de septiembre de 2008

"Soy el pene de Carlos" de Luis Fernández

Como no tengo inspiración (¿Cuándo rayos la he tenido?) he decidido consultar mi muy amplia biblioteca (si a tener los libros apiñados y desordenados se le llama biblioteca) y buscar un libro en especial y postear aquí (copiar deliberada y vilmente) uno de los capítulos de ese libro.
El libro se llama "Sexo sentido" (el primer libro de, los que van hasta ahora, tres), su autor es Luis Fernández. (Cuenten cuántas veces digo la palabra "libro")
Este hombre me encanta, no porque "¡ay, qué bueno está! ¡lo amo!". En realidad me encanta porque me hace reír a carcajadas y porque tiene teorías muy ciertas sobre la vida y la gente.
El señor es arquitecto egresado de la Universidad Simón Bolívar (de aquí de Venezuela, eso para los que se pregunten en dónde diablos queda esa Universidad). Fue Estudiante de intercambio en Harvard, es actor de teatro cine y televisión, escritor, productor, etc.
Eso quiere decir que el tipo no es cualquier idiota analfabeta que un día aprendió a escribir y decidió editar un libro.
Otra razón por la que me gusta tanto Luis Fernández es porque yo quiero ser como él en lo profesional (menos en lo de la carrera de arquitectura). Me gustaría ser productora, escritora, etc.

Ahora sí, sin más preámbulos:
Del libro Sexo sentido (autor: Luis Fernández). Capítulo titulado: Sexo incidental. De la página 97, "Soy el pene de Carlos".

De pipí era diminuto. Y no es que Carlos sea judío, pero como por la época estaba de moda el asunto,contimás expuse mi cabecita, fui mutilado quirúrgicamente. Sí, soy, no me da vergüenza admitirlo, circunciso. Mi primorosa cabecita rosa ha estado siempre asomada al mundo. Porque, hay que decirlo, siempre he sido inmensamente curioso.
Como fui el primero de mi generación, alabanzas no me faltaron. Mi abuela, mis tres tías, el resto, todos me miraban, sí, no a Carlitos y su llanto insoportable y su carita de vieja, a mí. Me celebraban, que qué grande era, que mira qué portento,que se prepararan todas las cuquitas del planeta que aquí venía yo a dominarlas, enamorarlas y esclavizarlas. Y si bien tengo mi ego y mi vaina, yo sabía que aquello en el fondo era mentira, que no era yo extraordinario, que no iba yo a regir el mundo, algo me decía que iba a ser todo lo contrario. Pero obvié al sentido común y reconocí como única verdad aquello que escuché desde el primer día.
Durante mis primeros años no fue mucho mi progreso y, la verdad, espabilarme me costó un poco. Probablemente no era Carlitos un niño particularmente inteligente, así que esperé resignado a que fueran otros los intereses que lo ocuparan. Tenía, pues, el tiempo de fortalecerme y crecer mientras él se ocupaba de carritos y pistolas. Ya llegaría mi momento, algo también me lo decía. Aunque nunca anticipé la importancia trascendental que me deparaba el destino.
Un buen día, Carmencita, la compañera de juegos de Carlos, nos mostró a Julie, su primorosa vaginita. Fue ella la que me instó a hacer mi triunfal aparición. Carlitos no lo notó, pero sucedió, me erigí por primera vez (al menos concientemente).
No mucho después fue la mano de Carlos (con quién últimamente no me llevo nada bien) la que me acompañó. La mano, ahora que lo pienso nunca me agradó del todo, si bien me complacía, lo hacía de manera tan brusca que, no sé si por eso, o por la frecuencia con la que la obligaban a sostenerme, prensarme y ordeñarme, terminé convencido de que Carlos era realmente bruto y no me merecía.
Mi relación con la mano de Carlos se mantuvo muchos años, incluso hoy reconozco con tristeza que ha sido mi única relación verdadera. Sin embargo, un fin de curso de 1987 sucedió lo que estaba destinado a darle un vuelco total a mi, hasta ahora, patética existencia: Jackie llegó a mi vida. Así se apodaba la vagina de Jacqueline. Era muy simpática y, como era mayor y más experimentada, me enseñó cosas importantes de la vida. Y fue entonces que pensé que lo que me habían dicho cuando rea un pipicito lampiño era verdad; estaba yo, ahora sí, fortachón y portentoso (aunque nunca tan grande como hubiera querido), destinado a regir el mundo. De modo que silencié del todo al molesto sentido común y me lancé a la aventura. Durante años hice a Carlos muy feliz, o eso creo. Aunque tuvimos serios problemas cuando estuvo casado y quiso obligarme a serle fiel a Caty, esa intolerante vagina de su esposa que nunca supo comprender mi naturaleza de pene libre. En fin, se me culpó a mí de su divorcio y yo en respuesta me volví el pene más popular de su generación.
Muchas se disputaban mi compañía. Yo nunca les dije que en realidad me parecían la misma vaina aunque ellas se jactaran de ser muy distintas, complejas y multiorgásmicas. La vaginas, a cuenta de que por ellas nace la vida, han sido siempre muy pretenciosas y, vamos a estar claros, bastante más mentirosas que nosotros. Y es que yo nunca mentí. Yo me mantuve firme y siempre indiqué con todo mi vigor dónde quería entrar y dónde no. Al menos hasta hace unos días.
Carlos y yo cumplimos 42 el martes y yo no lo pude celebrar. No asistí, por así decirlo. Y lo peor es que pensé que lo había hecho a voluntad mientras escuchaba decir a Carlos que aquello no le había ocurrido nunca, que no sabía qué le había pasado, y las muy bichas (vagina y dueña) nos decían, tan falsas, que no importaba, que eso le pasaba a todos, que no era gran cosa. Desde entonces no levanto cabeza. Estoy seriamente deprimido y ni la impetuosa mano logra enardecerme. Hemos pensado en alternativas químicas. Yo me inclino a pensar que es un ciclo, que esto se me va a pasar. Carlos, por su parte, se niega a aceptar el problema y le echa la culpa al gobierno.

SE ACABÓ

13 comentarios:

Vizarro Man dijo...

vaya resumen, vaya comicidad, jojojojojojo, me ha gustado, vendre a leelo de nuevo sale??, saludotesss!!!

Gaby dijo...

Pobre pene de carlos, si que a de estar sufriendo al no poder levantar cabeza.

Que buen escritor es Luis Fernandez, me gusta su sentido del humor. :D

Pilyboop dijo...

Y luego..... que pasó? No me vas a dejar con la duda.... o si? :/

5...mentarios dijo...

jajajajajajaja buenisimooooooo! donde hay mas de este autor eh?

A.- dijo...

jajaja, me alegra que les guste.
Aclaro ciertas cosas que se me pasaron:
"Soy el pene de Carlos" no tiene continuación. Ese es su final ¡pobre!
El libro se Sexo sentido es incalificable, creo que quedaría magnífico como un blog, pues tiene historias reales,otras del estilo como la que acaban de leer, reflexiones (excelentes) que se plantea el autor. Los capítulos se dividen en pequeñas historias.

5...mentarios: no sé si por internet estarán lo libros, pues yo los compré (si los consigo te aviso). Es de Criteria Editorial. Existen dos libros más: Sexo sentido II: Mis primeras 500, y Sexo sentido III (que me lo leí en un día), no sé si estos libros llegaron al exterior, de todas formas de vez en cuando puedo postear otra de sus historias.

Besos a los cuatro!

Zeleste dijo...

aa que historia esta...jejeje. Me gustó, y pobre de ambos :( que triste su final.

No había leído algo como eso antes..bueno, estuvo bien.

Nos vemos :)

Isa dijo...

Me ha gustado mucho...buena idea postear de vez en cuando de este escritor me gustó mucho y muy buen sentido del humor.
Un beso guapa
Isa

el niño Rivera dijo...

jaja esta chido

aunke no termine de leerlo :(ç

pero lo are xD

saludos !

chorrocientosmil dijo...

me pregunto cómo es que el gobierno impide una ereccion?
no me digas que en venezuela tambien cobran impuestos por erectarse?

A.- dijo...

chorrocientosmil: ummm no, no cobran impuestos por eso, pero hay que admitir que el ser humano siempre busca culpar a otro por sus problemas.
Pasaré a visitarte.

Bort dijo...

Que tristeza de pene! jojojojoojoojojojoojojo


y al final ?

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
oriana dijo...

jajajaja esa historia es mi preferida de luis fernandez hahaha muy muy buena...
Te invito a visitar mi blog
http://orianaenelpaisdelasmaravillas.blogspot.com/

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