martes, 14 de febrero de 2012

Love never dies, pero debería

Hoy vamos a hablar de musicales. Sé que al decir esto he perdido la mitad de mi audiencia, pero hay que ser sinceros desde el primer momento.
Aclaro que no hablaremos de "musicales", sino de un musical en particular, Love never dies. Este musical es la secuela hecha por Andrew Lloyd Webber a su famosísimo y fantástico The Phantom of the Opera (El fantasma de la Ópera).
Debo admitir que cuando me enteré de que harían una segunda parte a Phantom o POTO, como lo nombraré de ahora en adelante, salté por los aires de la emoción. Sin embargo, cuando el musical se estrenó en Londres (creo que fue en el 2010), y me enteré de lo que pasaba... caí al suelo y se me rompió la esperanza y la emoción. Realmente POTO no necesitaba, no necesita y no necesitará una segunda parte.
Sí, tenían un elenco bastante bueno. Sierra Boggess (a quien amo por su gloriosa voz) era Christine, Ramin Karimloo era el fantasma y Joseph Millson (fantástico actor, al menos en Love never dies) era Raoul; pero ¿qué pasó? Básicamente la historia era una verdadera desgracia y el musical terminó cerrando en agosto del 2011.
Pero antes de que Love never dies se despidiera (para mejor, creo yo) del West End, Andrew Lloyd Webber decidió realizar una nueva versión del musical en Australia. Sí, se realizaron cambios en el guión, la escenografía y el vestuario es totalmente distinta a la de Londres; también se buscaron nuevos actores-cantantes. Y es así como de esta versión australiana se decidió grabar un DVD y, obviamente, ponerlo a la venta.
Yo lo vi el lunes pasado y debo admitir que esperaba que esta versión me convenciera... no lo logró.


La historia sigue siendo la misma. No me gustaron ni Ben Lewis (The Phantom) ni Anna O'Byrne (Christine). Ambos tuvieron únicamente dos expresiones faciales durante todo el video:
Christine:
Cara 1 - alegría, dolor, miscelánea
Cara 2 - sorpresa, tristeza, miscelánea

The Phantom:
Cara 1- amor, tristeza, desconcertado, miscelánea
Cara 2- furia, malvado, hablándole a Gustave, dolor

He hablado ya mucho y ni siquiera he dicho de qué trata Love never dies, así que aquí voy.
Han pasado 10 años desde los eventos de POTO (búsquelos en wikipedia el que no sepa), el fantasma se mudó a Coney Island junto a Madame Giry (Maria Mercedes) y su hija Meg (Sharon Millerchip), y creó "Phantasma" un show de "freaks". Después de tantos años, el fantasma aún sufre por su Christine (cosa que me parece increíble porque yo particularmente dejo de ver a alguien unas dos semanas y ya se me pasa la "alteración", si es que existió; pero cada quien con su aberración, como dice Luis Fernández). Meg y Madame Giry han estado junto a él todo este tiempo, ayudándolo a crear y mantener Phantasma y, sin embargo, a él no le interesan en lo más mínimo estas dos mujeres.
Las cosas se le "solucionan" al fantasma cuando se entera de que Christine, ahora una famosa soprano, vendrá a Estados Unidos a inaugurar la Ópera de Hammerstein. De esta forma, nuestro querido enmascarado (jajaja) decide buscar a Christine y pedirle que cante para él en vez de para Hammerstein. Ella al principio no acepta, pero él amenaza con que Gustave (el hijo de Christine y Raoul, aunque desde el primer momento sabemos que no es de Raoul sino de el fantasma, aunque ni Raoul ni el fantasma lo saben) podría desaparecer (muy caballeroso el hombre después de 10 años fingiendo estar muerto ¿no creen?
Y esa es la premisa del show: Chrisitne cantará para el fantasma una vez más ¿pero lo hará de verdad?

Es un musical que no encierra misterio alguno. No tiene sorpresas ni nada, simplemente es.
Lo vi de principio a fin y lo único que sentí fue lástima por Raoul (Simon Gleeson) y Meg Giry (quienes, por cierto, me parecieron los mejores actores y cantantes de esta versión). Christine y el fantasma me parecieron aburridos y hasta despreciables; no me podía importar absolutamente nada de lo que les pasara. Si hubieran saltado de un puente o les hubieran salido alas, yo simplemente habría parpadeado y me habría preguntado ¿cuándo irá a salir Raoul?
El fantasma resulta aún más inmaduro que nunca y sigue siendo un loco desesperado. Christine es aún más tonta e influenciable. No sé si eso tiene que ver con que no me gustaron mucho las voces de Ben Lewis (el fantasma) y Anna O'Byrne (Christine); sí, cantan bien, pero se ven sobreactuados, sobre todo él, y solo me generan molestia al ver que sus personajes son tan increíblemente egoístas.
Otra cosa que me pareció bastante estúpida es que nunca le llegamos a ver por más de un segundo la cara deforme al fantasma. Sí, él se quita la máscara unas dos veces, pero prácticamente no se ve nada; es como si no es importante su deformidad (cosa que siempre lo fue, al menos en POTO).
También morí de la risa en ciertas escenas. La primera fue en la que Christine se desmaya al ver al fantasma (jajajajajajajajajaja), fue gracioso la forma en que él entró como Pedro por su casa acompañado de una música medio terrorífica (que no causa terror a nadie, la verdad). La segunda escena en la que me reí fue (SPOILER) cuando Christine se está muriendo. ¡Coño, si te estás muriendo al menos pon cara de dolor agudo! Pero, no, la cara de Christine era la número 1, y la del fantasma era la 2.

En cuanto a la música debo decir que tiene partes realmente excelentes. Hay canciones fantásticas, otras tienen una letra lamentable y otras son hermosas. Mi favorita es Beauty underneath (cantada por el fantasma y Gustave). Sin embargo, aclaro que me gusta más el "cast recording" de Londres; tiene mucha más fuerza que este.
Las canciones que más me gustaron de esta versión australiana fueron Dear old friend, Till I hear you sing once more y Beneath a moonlight sky (tiene una letra más allá de estúpida, pero fue una de las pocas partes que Ben Lewis y Anna O'Byrne lograron actuar de una forma emocionante y apasionada)

Sí, se pueden tener actores-cantantes buenos, el mejor vestuario, la mejor escenografía, una orquesta genial, un ensamble espectacular; pero si se tiene una historia mala, aguada, insípida, no se tiene absolutamente nada.
La principal diferencia entre POTO y Love never dies es que los actores pueden colocarse en el medio de la calle, en ropa normal y sin ninguna escenografía, y hacer POTO, y el resultado será bueno. Esos mismos actores pueden hacer lo mismo con Love never dies y resultará un desastre.

Creo que Andrew Lloyd Webber podría inventarse una tercera parte ¿Qué creen? Podría ser que el fantasma lograse pasar el alma de Christine a una muñeca mecánica; el problema de la historia sería que la muñeca  no puede cantar, y de allí se desarrolla otra historia tonta y superficial.

Ah, casi lo olvido, hubo escenas en las que le tiré burbujas de plástico (o film alveolar) a la pantalla. Nunca había sentido la necesidad de hacerlo, pero ciertas escenas y ciertos personajes (como Christine y el fantasma) se lo merecían. Comencé a explotar las burbujas porque son irresistibles, pero al final cumplieron una función adicional: demostrar mi odio hacia los protagonistas, hacia sus conversaciones rebuscadas, sus caras poco expresivas y su egoísmo desbordante.

No todas las historias que se les pasan a la gente por la cabeza deben ser contadas, y menos cuando son secuelas innecesarias.

SE ACABÓ

2 comentarios:

Mr. fuser dijo...

jajajajaja me quedo claro durante todo el post tu molestia sobre la segunda parte de POTO jaja y me reí mas cuando dijiste pasa dos semanas y se me pasa la "alteración" jajaja a mi la única obra musical que mas me gusta es la de POTO y de ahí hay dos dos..adoro ese musical y no soy muy asiduo a ellas

marivl dijo...

Amanda! me alegra que hayas vuelto ^_^ extrañaba mucho tus posts!!

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