jueves, 2 de enero de 2014

De visita al mundo encantado de Ela

Hay libros que marcan la vida de una persona. Puede ser una marca pequeñita o muy suave, pero que siempre permanece allí. Esa marquita hace que cuando el libro sea mencionado, visto o recordado, se forme una gran sonrisa en los labios o en la mente.

Para mí, uno de esos libros es El mundo encantado de Ela (Ella enchanted) de Gail Carson Levine. Todavía me acuerdo de la primera vez que lo vi; fue en librerías Nacho en una sección que casi nunca visitaba. Me llamó la atención el título y en lo que leí la sinopsis decidí comprarlo. Lo leí entero en dos días.

Y no se me olvida que las cartas que se enviaban los protagonistas dejaron una marca bastante grande en mi vida literaria; una marca que se suavizó con el tiempo, pero que no dejó de existir.

Han pasado casi 12 años de eso. 

Sinopsis:
No todo es plácido y sencillo en el mundo de los cuentos de hadas, un lugar en el que Ela podría lograr la felicidad, de no ser por el absurdo regalo mágico que le hicieron: el don de la obediencia. No es un obsequio inocente, ya que debido a ese conjuro, cualquiera puede forzar a Ela a realizar las más extrañas acciones. Además, su vida es cada vez más complicada: madrastras autoritarias, internados estrictos... Indefensa, Ela decide ir en busca del hada que la hechizó. En su viaje descubrirá que sus más importantes dones son el ingenio, la simpatía... ¡y una chispa de magia!

Si la niña que era a los 12 años se enamoró de este libro, la doña que soy a los 23 (soy una doña, la "doñez" se lleva en el espíritu y no en la edad) volvió a enamorarse y a la vez se dio cuenta de que nunca se había "desenamorado"... Incluso, creo recordar que a los 14 años releí el libro (o buena parte de él) e incluso dibujé algunas escenas.

Muchos podrán pensar que es el típico cuento de hadas predecible con los personajes superficiales de siempre. Pues sí, es predecible; sabemos cómo va a terminar, pero de típico cuento no tiene nada y los personajes no son solo la superficie de una mesa (cosa que suele pasar en muchas historias). 

Para empezar, Ela está hechizada, y no por una bruja, sino por un hada. Ser obediente TODO el tiempo puede traer terribles consecuencias, y así es como la protagonista llega a vivir parte de su vida. Sin embargo, esta chica es rebelde, es creativa, graciosa e ingeniosa; ya que a pesar de no poder hacer su voluntad todo el tiempo, logra convertirse en una persona grandiosa. No es una damisela en apuros.En definitiva, Ela es un gran personaje, muy agradable y sincero.

La historia es una versión extremadamente creativa de Cenicienta. Aquí el padre está vivo y es un grandísimo estafador, las hadas varían mucho en actitud, las hermanastras tienen personalidad y problemas, y la madrastra es de esos seres que solo tienen cabida para lo superficial y lo egoísta. Y sí, hay un príncipe.

Si hay algo que siempre he considerado injusto en algunos cuentos de hadas es el trato al personaje principal masculino, que "casualmente" tiende a ser un príncipe. Normalmente su nombre no es importante, como tampoco lo son sus gustos o su personalidad o lo que tenga que decir. Solo importa que tiene un título real y, por lo tanto, la eterna capacidad o poder de salvar a cualquier dama de una vida sosa y sin cambios. Y eso es aburrido.

Es aburrido porque, aunque suene muy genial que venga un príncipe sin nombre y sin personalidad a resolver tu vida con todo su dinero y sus títulos, él también vendrá incluido. Y es muy difícil convivir con una persona tan profunda como una lima de uñas (a menos que tú también seas así).

Verán, el príncipe de esta historia no recibe ese mismo trato injunto. El príncipe Char es un joven con personalidad, con defectos y virtudes... y además dice más de dos palabras durante el libro; dice bastantes, la verdad. Es un chico responsable, amigable y muy generoso, pero no permite que nadie cause daño a las personas que quiere (lo que tampoco significa que sea el típico guerrero caído del cielo). Es, además, una persona reservada que solo confía en algunos pocos.

Char y Ela forman lo que he decidio llamar una pareja inteligente o un amor inteligente. Si bien se gustaron la primera vez que se vieron, su relación no se basó en ese primer momento. Y eso es otro punto interesante de este cuento de hadas; en las historias comunes el amor no se desarrolla, no crece, solo se da. Aquí el amor comienza con risas, carcajadas, ingenio y diversión. Comienza con conversación. 

Y eso es lo que hace que para mí Ela y Char sean una gran pareja. ¿Que si son cursis? No tanto. Hay momentos melosos, obviamente, pero nada que te haga girar los ojos. Más bien te hace querer seguir leyendo.

¿Y qué pasa con el "don" de Ela? Buenos, pues, si hay un personaje importante es ese famoso y terrible don. Lo emocionante será ver cómo hará Ela para encontrar la forma de quitarse ese terrible hechizo, pues como dije antes ella no es un damisela en apuros. Así que olvídense de la imagen cliché del príncipe que lo resolverá todo con su espada, su dinero, sus títulos y su actitud plana. 

Además la historia incluye a elfos, ogros, gnomos y gigantes. Una mezcla bastante interesante que te deja imaginando sobre la vida de estos seres increíbles.

El mundo encantado de Ela es una lectura sumamente agradable y emocionante. A mí en particular me genera mucha tranquilidad y simplemente me encanta. El libro se lee rápido y no aburre en ningún momento.

En fin, Gail Caron Levine hizo un magnífico trabajo, muy fresco y lleno de vida.

Una última cosa, no vean la terrible película supuestamente basada en este libro... O no, véanla. Véanla pero no se queden sin leer el libro.Véanla y considérenla una historia aparte, sin ninguna relación (porque la verdad es que no la tine).

Y recuerden, si van a perder el tiempo enamorándose de un personaje de un libro, por favor, que sea alguno con tema de conversación.


SE ACABÓ

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