miércoles, 12 de marzo de 2014

Princesas de Disney ¿Realmente una "mala" influencia?

Últimamente me he encontrado por ahí, y por pura casualidad, algunos artículos y personas quejándose hasta la aburrición acerca de las "malas influencias de las princesas de Disney" en las mujeres.

Respiro profundamente.

Normalmente las quejas que más leo es que dan una perspectiva falsa e incorrecta sobre los hombres, el amor, la belleza física y del rol de la mujer en general. 

Ok, muy bien. Son opiniones.

Pero, lo que realmente me molesta (sí, porque YA ME MOLESTA), es precisamente la falta de perspectiva. Es muy fácil sentarse a ver una película de Disney y luego escribir todos sus fallos y quejarse de cuánto afecta a las mujeres, bla, bla, bla (porque de paso asumen que SOLO las mujeres ven películas de Disney). ¿Por qué no se sientan más bien a pensar qué nivel de influencia puede tener realmente una película de princesas en una mujer, sea joven o vieja?

Yo he conocido, y conozco, a montones de mujeres idiotas, vacías, cuyo único tema de conversación son ellas mismas (lo cual las hace superficialmente superficiales, que es aún peor que ser profundamente superficial), y ninguna de ellas tiene rastro de princesa Disney. Además, sufren de una falta de creatividad y autosuficiencia crónica.

Algunos me dirán: "Pero así son las princesas", y yo les diré: "En gran parte, pero la mayoría de ellas hizo algo para alcanzar lo que quería. Sí, recibieron ayuda, pero al final lo logran". Aquí muchos podrán decirme que lo único que ellas querían era a un príncipe sin personalidad, y yo les diré: "Sí, sobre todo Blancanieves y Cenicienta. Es verdad. Pero no todas son así; miren bien las películas". 

Y, además, estas mujeres vacías de las que hablo solo se sientan a esperar que hagan todo por ellas, a través de su poder de cazar a bobos y bobas: la manipulación.

Una película de princesas dura, cuando mucho, dos horas. ¿Qué quieren? ¿Desean ver dos horas de vida real, pero animada en el mundo de los cuentos de hadas? ¿Quieren ver a la princesa quejarse hasta la muerte porque el príncipe no le responde por Whatsapp ni le da like a sus fotos de puta en Facebook? ¿Quieren que el príncipe la invite a salir y sea incómodo? ¿Quieren ver cómo ella se hace la tonta cuando llega la cuenta para que él pague?

Son películas. Animadas. De ficción. Para niños, en su mayoría. Supérenlo.

Entonces, me parece que asumir que estas películas realmente afectan a las mujeres por crear falsas expectativas es asumir que todas las mujeres somos como el tipo de mujer que describí antes: imbéciles. Es dar por sentado que de verdad, de verdad, de verdad hay alguien en el mundo preguntándose por qué el cabello no le queda igual al de Ariel o por qué el tipo que conoció en el bar no la ha ido a buscar para devolverle el zapato. Es confiar en que los problemas de autoestima y sociales que tenga una mujer se deben a que es tan vacía que deja que una película animada influya profundamente en todos los aspectos de su vida.

Es, además, un insulto a la capacidad intelectual de los niños. Así de simple.

Yo sí vi y veo las películas de princesas Disney. De niña jugué un montón con muñecas de princesas, jugué que era Pocahontas y un montón de cosas más. Y nunca, nunca, nunca, jamás de los jamases llegué a pensar que lo que veía en esas películas tenía alguna realidad. Yo sabía perfectamente que la vida no es así, veía e identificaba que había cosas absurdas en esas películas... e igual las disfrutaba (y las disfruto).

Entonces, asumir que las niñas no pueden darse cuenta de estos aspectos por sí solas es un grandísimo insulto. Es ver las cosas de un solo lado, simplemente porque se ha vuelto divertido condenar a las princesas de Disney en vez de darle mejor y más educación a las niñas. Se pierde el tiempo escribiendo estupideces sobre eso, en lugar de buscar la manera de inculcar valores, de generar pensamiento crítico. 

Como dije, es muy fácil sentarse a criticar una película.

Como también es fácil creer que a todo niña le gusta Disney porque sí, porque es niña. Como también es fácil asumir que por ver una película de princesas eres una tonta.

Y es más fácil aún dejar de lado los aspectos positivos que normalmente tienen estas películas. Porque, fíjense, las películas animadas no se componen solo de la historia de amor apresurada ¡Oh, por Dios! Se componen de (y es solo una aproximación, pues hay mucho más):

- Música: hermosa en su mayoría. Así como se quejan de las películas, siéntense a oir una banda sonora o algunas canciones (solo a escuchar, nada de imágenes); oigan las canciones instrumentales. Y luego hablamos. En cuanto a la cantadera, como muchos dicen, pues sí, puede ser molesta para algunos, pero ¿qué tiene de malo una canción que avance la historia, sea pegajosa y hasta divertida de cantar por ahí?

- Dibujos y animación (obvio): Miren bien, pero muy bien. Y no solo a la protagonista mientras canta feliz por el boque. Miren el bosque, observen los detalles. Miren las caras de los personajes secundarios, cómo cambian a cada instate. Son los detalles que crean una experiencia visual.

- Voces: las voces de los personajes. Oigan bien. No es solo agarrar el micrófono y decir: "Al cumplir los 16 año se pinchará el dedo con el huso de una rueca... y morirá". Hay que actuar, poner énfasis en lo que se dice o lo que se canta. Darle sentimiento.

Y ninguna de estas tres cosas son fáciles, y eso es lo que las hace inspiradoras. En mi caso particular, Disney (porque sí, fueron sus películas) me inspiraron a dibujar, a colorear, a aprender las técnicas; y por un tiempo me inspiraron para hacer doblajes y voces (algo que he dejado de lado, y no por culpa de Disney, sino mía, por no darle el tiempo y dedicarle lo que merece). 

No todo es blanco y negro. No todo es pensar en que si las niñas ven La Sirenita muchas veces serán una idiotas con complejos, baja autoestima y obsesión por la playa. Vean más allá; la inspiración no tiene límites (así como la estupidez). 

Y si una niña quiere jugar a ser Tiana de la Princesa y el sapo, o Rapunzel, o hasta Blancanieves, pues que juegue. Que juegue y sea feliz (y si no quiere jugar porque odia a las princesas, pues que no juegue y que también sea feliz). Ahora, si crece siendo una idiota vacía, será tu culpa como padre/madre/etc. que no supiste inculcarle a tu hija los valores, no supiste enseñarle a resolver las cosas por sí misma, a tomar la iniciativa, a buscar la mejor forma de aprender, a solucionar problemas, a respetarse a sí misma; y tampoco la corregiste ni la ayudaste cuando era el momento adecuado.

Y de ese tipo de mujeres está lleno el mundo. 

Pero es más fácil culpar a Disney, la malvada empresa multimillonaria, que mirar hacia adentro, asumir la culpa y tomar acción.

SE ACABÓ

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