lunes, 4 de febrero de 2008

Memorias de Ardo Bast Gumble

Mi vida ha sido difícil, no únicamente por el hecho de que heredé la debilidad en las uñas de mi madre, sino por el hecho de ser el hijo de una estrella de Rock ¡Es tan difícil!.


Ahora que me veo a las puertas de la muerte, creo que puedo contar mi historia, ojala alguien la lea y la lleve al cine...como hicieron con la vida de mi padre, Toby Gumble.

Mi madre, Katherine Whoreh, nunca pudo mantenerse completamente sobria después de divorciarse de mi padre, por eso fue mi abuela la que me crió.

Mi madre obtuvo la mitad de las riquezas de mi padre después del divorcio, por eso, el dinero nunca significó un problema, vivíamos en una casa enorme y con una piscina gigante. Mi madre se pasaba el día en su habitación drogándose.

Yo siempre fui un niño muy callado, estudioso y sereno y también muy débil de salud, sufro de asma, escoliósis, tengo el arsno inflamado constantemente, debilidad en las uñas, y dolores de cabeza constantes. El médico le dijo a mi abuela que nada de eso tendría cura, debido a las condiciones en las que fui engendrado, así pues tuve que aprender a vivir con mis debilidades.

A mi padre, Toby, lo veía cada verano, me iba a su casa y lo pasaba allá. Lo extraño es que él siempre estaba ocupado/drogado/de tour y sólo lo veía al final y al comienzo del verano. Yo me divertía jugando muñecas con Manuela, la hija de una de las sirvientas, pero no vayan a creer que soy gay. Luego volvía a casa y a mi martirio que era el colegio, pocas personas sabían que yo era hijo de Toby Gumble, yo apenas tenía 8 años y no sabía como aprovecharme de eso. En la escuela se burlaban de mi, me decían feo, gay, amorfo y sobretodo nerd! Lo más triste es que tenían razón excepto en lo de gay.


A pesar de todo yo seguía estudiando y jugando con algunas muñecas que me había regalado Manuela. Claro está que mi abuela no sabía de estos juegos. Pero un día me dijo "Hijo, hoy tienes tu primera cita con el psicólogo" Yo me sorprendí y le dije que no quería ir, pero ella me obligó.


Al llegar, tuvimos que esperar una hora, cuando por fin me atendieron, la doctora parecía molesta, pero en cuanto le dije que era hijo de Toby Gumble...todo se puso distinto.

- ¿Toby Gumble? ¿El de The guau guau dogs? -Me preguntó sorprendida
- Si, señorita

En ese momento me di cuenta de la verdadera influencia que tenía mi padre, la doctora se pasó los 50 minutos hablando de lo maravillosa que era la banda y de lo mucho que quería acostarse con mi padre y con Amadeus. Al final, salimos juntos a la sala de espera y le dijo a mi abuela que yo era un niño perfectamente normal y que no necesitaba ninguna clase de terapia; pero antes de esto me pidió el número de mi padre y su e mail...yo se los dí.


Mi cumpleaños número 12, mi madre me regaló unas jeringas para que las usara "cuando me empezara a interesar" según dijo. Mi abuela, furiosa las botó inmediatamente. Mi padre me envió una Harley espectacular...que yo tenía miedo de montar. Mi abuela la guardó en el garage.


Cuando cumplí los 15 años, mi abuela falleció...estuve deprimido muchísimo tiempo, no podía ni comer y me empezaron a dar problemas respiratorios. Mi madre me hizo inhalar unas líneas blancas...que más tarde me enteraría era cocaína, lo hizo con la mejor intención diciéndome que me haría sentir mejor...y era cierto. Sin embargo, tenía que inhalar esa cosa todos los días para sentirme mejor...hasta que llegó un día en que no me ayudó.


Cumplí los 16 años y mi madre me cambió de escuela, era una escuela para niños con padres famosos y sin duda todo el mundo era popular ¡hasta yo! La gente se sorprendía al saber que yo era el hijo de Toby Gumble y me decían que por allí habían pasado todos mis hermanos, a los que yo todavía no conocía en su totalidad.


Ese verano fui a casa de mi padre y él se encontraba muy feliz porque comenzarían a filmar una película sobre su vida. Estaba tan contento, que tuve el valor de preguntarle, por primera vez qué había ocurrido entre él y mi madre.


Me miró durante largo rato y me dijo que mi madre era una puta intolerante y que el divorcio había sido culpa de ella.


- ¡Y esa maldita canción que tengo que cantar en todos y cada uno de los conciertos!!!! ¡COMO ODIO ESA CANCIÓN!!!!!! ¡Me recuerda a tu puta madre!!!! ¿Es qué la gente no se da cuenta de que The guau guau dogs tiene muchísimas más canciones además de Kathy, I love you????.


Kathy, I love you. Recuerdo la primera vez que la escuché...tenía yo 4 años y encendí la radio y escuché la voz de mi padre "Oh Kathy!!!! Babe! I love youuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!"


Mi padre siguió hablando de lo mucho que odiaba la canción pero que la tenía que cantar porque daba dinero...muchísimo. Luego se calmó y comenzó a hablarme de la película, horas después de hablar de sí mismo, me dijo:

- ¿Y ya tienes novia Ardo?

- No -respondí apenado.

- Pero me supongo que ya te habrás difrutado a muchas mujeres ¿verdad?

- No -respondí aún más apenado

- ¿Y qué esperas?

- ¡Nadie nunca se fijará en mi! ¡Yo no soy tú! - Dicho esto me fui corriendo a mi habitación.


Meses después, la película salió al aire, ganó 3 Oscars y 2 Grammy. Mi padre se hizo aún más famoso y decidió llevarme con él a todos lados para que probara un poco de la fama, pero a mi no me gustaba...se pasaba día y noche bebiendo y drogándose (cosa que ya yo no hacía). Me consiguió a montones de mujeres que querían acostarse conmigo, pero yo quería que me quisieran a mi y no a él. Es que yo era un pobre ingenuo que creía en el amor verdadero.


Fui a visitar a mi madre a un centro de rehabilitación (iba a uno cada año, con la misma promesa de que al salir, no consumiría nada más). Le conté de mis aventuras con mi padre y que me había negado a acostarme con esas mujeres. Mi madre me miró y finalmente me dijo:

- Ardo, eres un pobre pendejo! ¿Vas a esperar a cumplir 200 años?

No le respondí...me sentía muy triste. Luego ella me dijo:

- Hijo, no hay mejor ejemplo de amor que el de tu padre y yo. Toma mi diario...lo escribí durante el 2005 y el 2006. Te darás cuenta de que la vida es corta, dura pero buenísima y por supuesto irónica.


Leí el diario esa noche. Siempre supe que mi padre era violento, pero no me esperaba algo tan terrible y mi madre, tan joven y tan obsesionada por él ¿es que el amor siempre duele?


Al otro día volví al centro de rehabilitación y le dije a mi madre que ella no había sabido esperar el verdadero amor, que se había dejado guiar por una ilusión y por el poder del dinero. Ella me sonrió y me dió el mejor consejo de toda su vida, pero en ese momento yo no le creí "Hijo, el dinero no puede comprar el amor. Pero la imitación que compra es bastante buena"


Salí de allí furioso y desesperado. El amor llegaría a mi, de eso estaba seguro.




Pasaron los años y yo seguía solo. Me gradué con honores, hicimos la mejor fiesta al estilo niños ricos y luego decidí tomarme un año sabático antes de ir a la Universidad. Estaba dispuesto a encontrar el amor. Por ello, me fui de tour con The guau guau dogs, quienes viajarían por todo el mundo. Nuestra primera parada fue Madrid...allí donde mis padres se habían enamorado.


Me hospedé en una pequeña posada y allí conocí a Amparo, era hermosa y tenía ese horroroso acento españoleto que tanto me desagrada...pero me di cuenta que eso no importaba, sentía que la quería y ella a mi.


Nos divertimos paseando por Madrid y luego fuimos a mi habitación...tomamos mucho vino y para ser honesto, no recuerdo nada de lo que hicimos ¡pero lo hicimos!. Todo acabó cuando me desperté, ella me miró con esa cara españoleta y me dijo:


- Oye chaval! ¿Cuándo vassssss a presssssssentarme a tu padre?


Me quedé sorprendido ¿cómo diablos sabía de Toby? Me explicó que era una fan desesperada y que sabía todo de él. Me dí cuenta que me había utilizado y me largué, me fui directo al hotel de mi padre. Él estaba allí, sonriente, rodeado de mujeres, bebidas, comida y mucha droga.


Me recibió muy feliz y le dijo a una de sus chicas que me hiciera el favor, yo me negué y le dije que ya me lo habían hecho...pero que había sido inútil, ella no me amaba "te amaba a ti, papá" le dije.


- Hijo, todas me aman.


- Ya lo sé, pero debe haber alguien en este mundo que me quiera a mi!!!!! Por lo que soy!!


- Pero hijo, te quieren!! Claro que te quieren por lo que eres ¿y qué eres tú? mi hijo!!!!


- Estoy cansado de vivir bajo tu sombra!!!!! Yo busco el amor verdadero.


- Hijo, siento decirtelo tan friamente, es una conclusión a la que he llegado a lo largo de todos mis años de vida que al parecer son eternos: El amor no existe, Ardo Bast. Pero la costumbre y el sexo si. Y por lo que veo tu quieres caer en los brazos de la costumbre y eso, al tiempo te aburrirá.

Ese fue el mejor consejo que me dió mi padre.

Nos marchamos a Pekín. Allí conocí a Yo-Te-cojo, era coreano pero trabajaba en un bar de Pekín. No le gustaba la música y por lo tanto, llegue a la conclusión de que no conocía a The guau guau dogs ni a mi omnipresente padre.


Nos hicimos amigos, muy amigos, fuimos a cenar a la luz de las velas, me regaló un brazalete con forma de corazón. Hasta me dijo que yo era guapo. Pero surgió un problema, yo no soy gay. Se lo dije cuando me terminé de vestir, para marcharme. Él me sonrió y me dijo que yo no tenía que ser gay para él amarme.


Pero yo me sentí culpable ¡Dios, me había acostado con un hombre! ¡Yo no soy gay!. Se lo conté a mi padre. Él me sonrió y me dijo "Yo tampoco lo soy. ¿Pero qué tiene de malo tirarse a un tipo de vez en cuando?"





Ante semejante respuesta, decidí marcharme. Me fui a casa y allí me encontré con Manuela, mi fiel compañera de juegos. Me dí cuenta de que ella era mi verdadero amor y lo mejor era que me correspondía ¡dichoso yo!. Planeamos nuestra boda para diciembre.


Mi padre regresó en noviembre, le conté que Manuela y yo nos amábamos. Muy sorprendido, me dijo la cruel verdad ¡Es tu hermana! ¡No puedes casarte con tu hermana Ardo Bast!.


Ella tampoco sabía que había sido producto de una violación...mi padre violó a su cachifa, frente a mi madre y de esa unión había nacido Manuela.


Mi corazón se volvió mierda y me marché a Australia, me retiraría a una granja y nunca saldría de allí.





No sé como, pero mi padre me encontró! Llegó a mi granja en helicóptero, se bajó y entró a mi pequeña sala.


- Hijo, estas tomando las cosas muy pecho. Sal de este país tan...tan nulo en el mapa. Regresa a casa y diviértete con mi dinero.


Yo le hice caso y regresé, pero nada era igual. Mi corazón seguía roto, por eso decidí ir a ver al psicólogo.


Aún recuerdo la cara de ese hombre mientras le contaba mi vida!! Parecía que su mandíbula iba a llegar al centro de la Tierra. Me dijo que yo era gay, que lo admitiera y que si seguía complicandome la existencia, me convertiría en el propio marico triste.





Salí de allí deprimidísimo ¡yo no soy gay, maldita sea!. Y para probarlo, me fui a una casa de putas y me las cogí a todas. A los pocos días me encontraba en tratamiento por sífilis y múltiples enfermedades venéreas. Mi padre me miró y me dijo que durante sus casi 200 años de vida el jamás había contraído ninguna enfermedad de transmisión sexual.





Toby, Toby, Toby. Siempre él, presente en cada momento de mi vida, en cada instante. No importaba qué tan lejos me fuera, él permanecía allí...siempre allí. Le conté esta inquietud a mi madre y ella me dijo que era cierto "Ardo, tu padre tiene el don de permanecer, incluso cuando ya tiene mucho tiempo que se ha ido" Vi que sus ojos se llenaban de lágrimas. "No lo odies por ser quien es y como es"


En ese momento decidí que debía hacer que mis padres volvieran. No sabía como, pero de alguna manera lo lograría. ¡Que iluso era yo!





Los reuní a duras penas el día de mi cumpleaños número 23. Ambos se emborracharon y mi padre terminó cantándole al oído Kathy, I love you. Yo estaba tan feliz!!! Pensé que ahora tendría una familia feliz...tanta falta que me había hecho. Pero todo se desmoronó a la mañana siguiente. Mi madre amaneció con uno de los mesoneros y mi padre...también!.





Decidí que no insistiría más en esa Utopía de familia feliz que yo tanto deseaba. Me embarqué en un crusero por las islas griegas y allí conocí a Tumbelina, claro que estaba enamorada profudamente de The guau guau dogs y por supuesto de Toby. Pero yo decidí ignorar eso y casarme con ella.


Regresamos a mi ciudad y al poco tiempo nos casamos, durante la fiesta desapareció, la busqué por toda la casa...menos en la habitación de mi padre ¡No podía ser!. Entré silencioso y ¡allí estaban, en la cama, gritando muy felices!. Mi padre sólo me dijo "Hijo, Tumbelina me quería como regalo de bodas! Y yo no iba a negarle nada a mi nueva nuera"




Caí en la desesperación y a los pocos días me encontraba en un manicomio, decidí que al salir de allí, haría lo que debía haber hecho hacía tantos años!!!! Me pondría las uñas acrílicas, porque las mías no dejaban de partirse y por supuesto, acabaría con mi sombra, destruiría a Toby Gumble, mi omnipresente padre.



Tumbelina venía todos los días a visitarme y me traía papeles que yo sabía bien claro que eran para autorizarla como dueña de mi dinero, se volvía loca para que los firmara y hasta me hacía visitas conyugales, pero cuando venía la hora de firmar yo me convertía súbitamente en un sapo, en una vaca, a veces en Marilyn Monroe. Las enfermeras venían corriendo y me llevaban a mi habitación, le decían a Tumbelina que yo no estaba apto para firmar nada.

Fue allí cuando comprendí lo que me había dicho mi madre de que el dinero no puede comprar el amor, pero sí una imitación...y sin duda esta era muy mala.



Dos años después salí del manicomio, me divorcié de Tumbelina. Soborné a su abogado para que perdiera el caso y al final yo me quede con las pocas mierdas que esa gran puta poseía.

Ahora, era el momento de mi venganza ¡acabaría con Toby Gumble!.

El muy maldito había estado de gira durante seis meses promocionando el último album de The guau guau dogs: Barking on top of the world!. Me había enviado un mail felicitandome por mi salida del manicomio y por mi divorcio.



Entré a su habitación, estaba solo, dormido profundamente, me imaginé que no había dormido bien en todos esos meses ¿Pero por qué me preocupo por él? me pregunté a mí mismo. Llevaba el arma en las manos, me acerqué más y más y...vi su rostro ¡que guapo era mi padre!. Me acerqué más a él y fue cuando me di cuenta.

Recordé que me había dicho que existían dos cosas, la costumbre y el sexo y que yo estaba a punto de caer en los brazos de la costumbres. Me di cuenta de que él se hallaba entre esos brazos desde hacía muchísimo tiempo...se había acostumbrado a su dinero, a sus mujeres, a las drogas, al alcohol, a no tener verguenza, hasta se había acostumbrado al sexo. Me di cuenta que mi padre lo tomaba todo por hecho y que por eso nunca pensaba lo que hacía, estaba acostumbrado a ser el centro de todo...estaba acostumbrado y no veía más allá.

Decidí que no lo mataría, en su lugar le escribí una carta expresando todo lo que dije antes y me marché...sin dejar rastro.



Me fui al Tibet y permanecí allí durante 9 años, estudiando el arte de los monjes y meditando sobre mi vida tan patética. No me despedí de nadie e hice todo lo posible por esconder mi paradero y funcionó.

Al pasar los 9 años decidí irme a Londres el día de mi cumpleaños, sólo estaría allí dos días. Llegué a mi hotel, me acosté en la cama y encendí la televisión (que no había visto en 9 años). Para mi sorpresa, lo primero que veo es la imagen de The guau guau dogs en concierto y luego a una reportera al borde de las lágrimas informando que el líder de The guau guau dogs, Toby Gumble, había fallecido. Al parecer se había suicidado, su hija Tina Gumble había encontrado el cadáver y un montón de cartas escritas una para cada uno de sus hijos y para cada una de sus ex esposas y amantes más cercanas. Mi corazón se paralizó, decidí tomar el primer avión de vuelta a casa.

Al llegar, todos mis hermanos que me conocían me abrazaron, los que no, se presentaron ellos mismos. Mi madre estaba allí "Ardito, pensé que habías muerto" dijo antes de abrazarme. Mi padre fue cremado, los miembros de la banda estaban al borde de un colapso nervioso, el manager estaba en cura de sueño. Y los fans se aglomeraron a las puertas del cementerio, de la casa, del estudio de grabación; llevaban velas y fotos de mi padre, lloraban estruendosamente y cantaban Kathy, I love you a todo volúmen. Mi madre los escuchaba y lloraba desesperada.

Esa noche cada uno recibió las cartas que mi padre había escrito. Tomé mi sobre, que era bastante grueso y me dirigí al ático en donde mi abuela estuvo encerrada. La abrí y vi que mi padre había escrito en letra muy grande:

"Querido Ardo Bast.

Me acabo de dar cuenta que tu puta madre le dio otro significado a tu nombre, si se pronuncia al revés, suena como Bastardo ¡en fin!. Si estas leyendo esta vaina es porque ya me morí...me suicidé. He vivido demasiado.
Desde que leí la carta que me dejaste el día que te fuiste, me di cuenta que tenías razón...yo me había acostumbrado a la falsedad de la gente y no había conseguido nada real, me apegué al dinero, al sexo, a las mujeres, a la música, a la fama, pero nunca tuve nada que me completara. Todo lo que dijiste en esa carta es verdad, excepto cuando afirmas que no soy feliz, ahí te equivocas hijo, en esta Tierra no hay hombre más feliz que yo, pues obtuve todo lo que siempre quise y lo que no. Recuerdo un fragmento de tu carta en el que dices "para ti la felicidad está en la cuenta bancaria"...¡así es!. Hijo, no hay nada más maravilloso en esta vida que ser rico, que ponerle 3 llaves a la regadera y que por la tercera salgan monedas de oro, como la que yo tengo en mi baño.
Lamento mucho que tu no hayas comprendido lo que es realmente la felicidad y que te hayas apegado a ideas falsas y preconcebidas de lo que es el amor y la alegría. Si aún no lo entiendes, te lo voy a recordar...el dinero lo puede todo y compra la felicidad en cualquier momento, sin embargo, nunca tendras suficiente y te sentirás incompleto como siempre me sentí yo, pero esa sensación se pasaba rápido con una morena o con un whisky.
Por cierto, de mis 84 hijos (sólo reconocí a 56) tu eres mi favorito, fuiste el único que estuvo pendiente de mi y el único que surgió de una mujer que me hizo ganar mucha felicidad en dinero, porque si no hubiera sido por tu puta madre, yo no hubiera escrito Kathy, I love you y no me hubiera hecho tan rico o mejor dicho, más rico.
Te debes estar preguntando el por qué me suicidé, no le des muchas vueltas, simplemente me harté...ya casi iba a llegar a los 200 años y estaba cansado y de paso ya mi voz no es tan buena como antes, a pesar de todas las operaciones, no la puedo mantener...eso si no lo pudo comprar mi dinero. Por eso decidí terminar como cualquier estrella de rock que se respete, con una sobredosis de pastillas.

Te amo hijo. Espero que puedas entender que la vida es larga y muy inútil si te basas en ideales absurdos.

Te quiere,
Tu padre.

PD: Doné todo mi dinero a la caridad, no le dejé nada a nadie, eso se sabrá cuando se lea el testamento. Así que ve a mi baño y abre la tercera llave y llevate todo el oro y comienza a vivir"


Mi lágrimas empaparon la carta, corrí a su báño y busqué una bolsa enorme, abrí la tercera llave y saqué todo el oro. Lo guardé en la bóveda de un banco y me fui a consolar a mi madre. Ella se encontraba en un sofá tomando licor, tenía la carta de mi padre a su lado. Me acerqué y la leí, decía:
"Kathy, I love you. No fuiste mi esposa favorita, pero si la única fan con la que me casé, fuiste también la única que me produjo ganancias y también mi última esposa. Decidí que no me casaría nunca más, pero eso cambió cuando te conocí, aunque duramos menos de un año, me dilió mucho nuestra separación porque yo sentía que tu realmente me entendías"

Al día siguiente tomé el primer avión de vuelta al Tibet, allí reflexioné y me dí cuenta que mi padre había tenido siempre la razón y que Yo-Te-Cojo era el verdadero amor de mi vida, pero lo había perdido hacía muchos años debido a mis prejuicios, pero yo no soy gay.
Caí en depresión y me quedé en el Tibet por 30 años, un día, ya viejo, me marché. Saqué el dinero del banco y me fui de vacaciones por el mundo. Fue en Prusia cuando comencé a sentirme mal.

Fui al médico en Londres, "tienes cáncer de pulmón" me dijo el doctor. ¿Pero cómo, por qué? Yo nunca fume. El doctor me miró y me dijo una de las realidades que yo nunca me habría imaginado "A la gente buena le suceden cosas malas, señor Gumble. ¿Es usted un hombre bueno?" ¿Soy un hombre bueno? me pregunté a mi mismo "Si" le respondí.

Me hallo ahora en la cama del hospital, me han dado una semana de vida...tal vez tres días. Mi madre vino a visitarme hace poco. Estaba muy cambiada, al fin dejó las drogas y se convirtió al catolicismo, me dijo que Dios me perdonaría y yo le dije "a ti no te perdonará". Me miró feo y luego se largó.
Lo que más me apena es que, el de la habitación del frente es Yo-Te-Cojo ¡que irónico!. Tiene SIDA.

SE ACABÓ

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